martes, 27 de abril de 2010

¡SALVE GRAN BARDO!

Salve MAESTRO, TU QUE NOS ENSEÑAS A SER LEALES HASTA ELFIN. Tú que NOS entregas la ESPADA para el glorioso COMBATE DE ESTA GUERRASAGRADA QUE AUN NO TERMINA. SALVE.

Una tarde, en el crepúsculo de este viejo navío llamado VALPARAISO, LLEGO A BABOR EL AGUILA DORADA SOSTENIENDO, EN SUS FAUCES, UN BROTE DE LAUREL FLORECIDO. Entonces afiné mi vieja LIRA en DORICO después de tantos milenios y compuse Loas a tu Canto, al modo más antiguo en HONOR A TU COMBATE. Entonces te embarcas conmigo y seguimos combatiendo y navegando con nuestras AMADAS ETERNAS, EN NUESTROS CORAZONES NOBLES DE GUERREROS CHILENOS, INVENCIBLES, COMO HORRIDOS FULGORES, AL IGUAL QUE LOS ESCUDOS DE TROYANOS Y AQUIVOS, DE GUERREROS BERSECOS TAMBIEN.

EN ESTA HERMOSA GUERRA, ESTE TU BATALLON, SEGUIRA CONTIGO TRASCENDIENDO ETERNIDADES HASTA ALCANZAR LA VICTORIA FINAL Y DEFINITIVA.

HEIL HITLER, SIEG HEIL, GRAN CAMARADA.

ACB
(Palabras dedicadas a Don Miguel al cumplir sus 88 años)

Don Miguel:

Era por allá a inicios de los años 70, en tiempos convulsos pero a la vez más esperanzados para nuestra patria, cuando lo escuché por primera vez. Conocía ya, parcialmente, su obra; había leído Quién llama en los Hielos y entreveía, allí, un Mysterio que no osábamos confesarnos a nosotros mismos; sentía, también, mi alma “quemada por los hielos”, y me había quedado la poderosa sugestión de un destino polar.

Conocía su obra, no tanto por la crítica, o por la historia literaria chilena, sino, sobre todo, por un pequeño libro, un libro de esos que, por un azar o una providencia extrañas, parecen destinados únicamente a dar a conocer, a otros, otros nombres: La Revolución que Chile espera se llamaba esa obrita y su autor era Héctor Sepúlveda Villanueva, desaparecido hace ya mucho tiempo. Allí supe de su significación y de su trayectoria, y supe que habría que leer un día esa Nueva Edad publicada en los años prohibidos.

Entonces, de algún modo misterioso, en medio de esos tiempos convulsos, apareció en Chile y lo pude ver y escuchar, en su presencia corpórea. Hablo pues –nada menos- de Nietzsche y el Eterno Retorno. ¡Qué sugestiones, qué intuiciones que se veían confirmadas por esa exposición! He aquí que la ronda eterna, en la interpretación del que hablaba, tenía una salida; que en el círculo sin fin era posible la actualización de las potencialidades una vez manifestadas; que aquello que había quedado incompleto o truncado en el aion anterior sería plenamente realizado: Nietzsche no perdería la razón y reencontraría a su Ariadna; Montségur no sería conquistada, las derrotas se trasmutarían en victorias...

Pero, como en un sueño, aquel que había hablado se alejaba, inasible. ¿Es que se le podía dejar ir? A riesgo de que se desvaneciera como en un encantamiento cuyo tiempo ha pasado, pude encontrarlo y verlo por segunda vez. Hablamos largamente. Lo acompañé a cierto sitio al que se dirigía y allí nos despedimos. Al separarnos me dijo: “nos volveremos a encontrar”. Sí; nos volveríamos a encontrar, pero, ¿cuándo? Las palabras parecían indicar que sería en otra ronda que tendría lugar el reencuentro. Hecho realidad en este mundo por un momento, parecía que él volvía, de nuevo y para siempre, al reino misterioso e inasequible al que en verdad pertenecía.

Sin embargo, nos hemos vuelto a encontrar. No ha sido necesario esperar tanto tiempo, y la patria nos reunió. He tenido el privilegio de estar a su lado, o seguirlo, en las batallas que había que dar, aquí y ahora. Otras rondas seguirán y los encuentros se repetirán. Pero lo que era libro, y magia, y ensueño, se trasmutó en la realidad de una amistad que ha permanecido y permanecerá.


ERR
(Palabras dedicadas a Don Miguel al cumplir sus 88 años)

Don Miguel,

El veloz paso del tiempo intenta diluir los recuerdos de aquellos instantes de nuestro pasado en lo que fuerzas muy intensas actuaron sobre nuestra conciencia saturándonos genéticamente con potencias profundas y transformadoras que operan en nosotros en una transfiguración real, en la que la percepción que tenemos de nuestra individualidad se adapta a una visión más intensa, más precisa en la realidad. Nos es menos cierto que la revelación de los rasgos es una esencialidad despojada de los velos de una conciencia minorizada, actúa contra los factores entrópicos, manteniendo vigentes las radiaciones desencadenadas por los actos que abrieron las compuertas de la conciencia. Así, ahora todos los hechos que se han ido desgranando en esos encuentros con Vd. Maestro, a lo largo de estos últimos años, se mantienen con una presencia constante, traspasando un presente que se integra en las fuertes vibraciones emitidas desde un tiempo no caducado, que ya no puede incluirse en aquello que llamamos pasado, porque está pasando constantemente, cíclicamente. Pasa mientras pasó, aunque de nuevo pueda estar pasando y pasará… a pesar de que ya pasó.

Tal es la huella, Maestro, con la que cada día, aquel Don Miguel admirado, imprime sobre nuestro camino el sentido y el objetivo del mismo. De Él Mismo. Caminamos sobre la interminable pradera de los deseos, pero el soplo de nuestro Guía, abre paso entre las altas hierbas al Viento del Avatara, mostrando el surco formado por los tallos que se inclinan ante Aquel que puede ver el único fin de nuestro anhelo.

No dude, Maestro, que los frutos de su presencia germinan y maduran en nosotros con la lentitud que impone la Naturaleza en sus Leyes, pero con la seguridad y la firmeza con la que los capos cuidados y amados crecen. La labor no se pierde y la tierra agradece la azada que le priva el crecimiento de las especies no deseadas.

Hemos tenido, la inmensa suerte de compartir breves, aunque para nosotros extensos e inagotables, momentos de su vida. Todos ellos distintos, cargados de significaciones y enseñanzas valiosísimas. Esos tiempos brillantes en los que hemos bebido en el vaso de una experiencia superior, nos afianzan en todo aquello que en su presencia, Maestro, se nos revela, aunque la sed de la Totalidad actúe en nosotros con demasiada urgencia causando torpezas y atropellos motivados solo por el sentimiento de alcanzar lo más Alto… con demasiada prisa. Piense, Don Miguel, que nos tiene y nos tendrá a su lado, quizás porque siempre ya estuvimos allí.

KO
(Palabras dedicadas a Don Miguel al cumplir sus 88 años)

Estimado Maestro,

En este día, en que el Laurus nobilis en su máxima floración e inextinguible fulgor centelleante, corona con el supremo realce de la gloria la frente incólume del excelso bardo de la Minne, acariciando sus blancas sienes donde la bella Calíope y la amable Erato rozaban sus mejillas susurrando con voces quedas, imperecederas y sutiles la cautivadora melodía secreta de la áurea lira de Febo, que eleva las almas de los hombres notables hasta el sagrado lagar donde los poetas escancian el aurum potabile de la inmortalidad, dotándolo a usted de una visión magnífica, liberadora y sagradamente sobrecogedora que se ha erigido como el emblema cautivante de nuestra lucha eterna, el leitmotiv de la ópera universal, la sacra nota que vibra en todo cuanto es eterno y divino.

En este día, cuando “Al cap des set cent ans verdegeo el laurel”, el espíritu superior colmado hasta el éxtasis de la visión beatífica de la belleza, de aquella visión transfiguradora, cumple 88 mágicos años en ésta ronda, trayéndonos la Luz de la Revelación en medio de las tinieblas provenientes de las tenebrosas fauces del lobo, alzo mis brazos hacia el firmamento y como decía aquel viejo compañero encerrado en su torre —antes que la mañana lo ilumine y antes que la vida arda al mediodía— , descienda ante usted toda la Gloria que su alma reviste y sea ungido con el suave bálsamo imperecedero de a-mor siéndoles revelados una vez más los silenciosos nombres de los Dioses presentes junto a los que usted morará hasta el día de la lucha final.

Heil Don Miguel, Heil Gran Poeta!
Sieg Heil!

Raymond von Thrudheim
(Palabras dedicadas a Don Miguel al cumplir sus 88 años)

Al Maestro

Vuestras palabras fueron lágrimas de oro
en la tierra sedienta y atrapada
glorioso despertar primero de los ojos subyugados
y el alma exhorto a la carne
y en mi pecho yo blandí la espada
ah; respirar profundo de mi estirpe y de mi karma
y las esperanzas rotas; somnolientas y apagadas
fueron suspiros etéreos que en los vientos desplegaron alas
y volaron a inexplorados infinitos
con los brillos nuevos de la quimera sofocada
y en el rocío fresco sobre pétalos de nácar
empape el corazón moribundo
de nobleza y de esperanza.

Vuestras palabras fueron azules filigranas
Amaneceres de anhelos desconocidos
Antiguas centellas y prístina nostalgia
Puertas a otros mundos
Y los latidos de mi alma

Beowulf
(Palabras dedicadas a Don Miguel al cumplir sus 88 años)

Don Miguel:

Ahora me entero que el camino se encontraba revelado por el inspirado Poeta…Y yo, que peregrinaba aferrada a mis sueños en búsqueda de una pizca de verdad en compañía de la soledad. Juntas emprendimos un largo viaje cruzando las profundidades de los océanos y cumbres de nevadas montañas. Con ayuda de la imaginación, conocimos mundos tan distintos, tan lejanos… pero a los cuales, no pretendíamos pertenecer.

No me había percatado que en mis propias tierras habitaba un gran Mago, cuyas sublimes palabras dejaron caer el velo que cubría mi rostro, entonces pude observar que mi pequeño mundo no era más que un puñado de su poesía. Más tarde, mientras una cálida brizna otoñal acariciaba amablemente nuestros rostros, presencié al Hombre disfrutando las delicias de un tabaco de exóticas hojas, que luego compartiría conmigo, como también, el curioso secreto de un óptimo fumar.

En este arduo andar se cruzaron por mi sendero el Poeta, quien desde su impoluta pluma dejaría salir la tinta que otorgaría vida al Mito; el Mago, de quien quisiera aprender a dar grandes zancadas desde las copas de los gigantes árboles de nuestro sur indómito… hasta poder alcanzar el descanso en el cálido regazo de una luna menguante navegando sutilmente sobre un piélago de estrellas; y el Hombre, de quien recordaré su tranquila y distante mirada, convirtiendo la ceremonia de una cándida fumada, en una grata celebración cada vez que mis labios húmedos sientan el tibio sabor de un buen tabaco.

Ahora, caminaré descalza en compañía de una Revelación y juntas emprenderemos un nuevo viaje con algo más que un poco de imaginación.

Acepte mis palabras sinceras,
Heil Querido Poeta!

Octaviana Veneris
(Palabras dedicadas al cumplir Don Miguel sus 88 años)

LA CEREMONIA INEXISTENTE

“Y entonces tú saltarás a esa flor y te quedarás
en ella. Parece difícil; pero es el resultado
del trabajo, de la espera de tu vida, en
especial de tus bodas (…) esa flor en la que
tú entras, es el fruto final de tu alma, es tu
última creación”.

Miguel Serrano Las Visitas de la Reina de Saba.

Ha de quedar registro de lo que ocurrió tras un velo*, ocultos al resto de los paseantes, extemporáneos, colgábamos de un apéndice de la historia. En aquella cápsula sin tiempo, suspendidos sobre una roca del cerro Huelén, torre y abismo, nadie puede asegurar que estuvo ahí… Celebrábamos la sublimación volátil de un espíritu que se construyó enorme e hizo allí su aparición como un manto. Miguel Serrano se encargó de llevar a ese innombrable y el resto espectaba el suceso. No hubo fenómeno natural que nos distrajese de esta creación humana, obra y ser conformados como un poderoso mito con pies de hielo. ¿Dónde estuvo el homenajeado a quién se agasajó y coronó como a un héroe retocado por la leyenda? Ciertamente no estuvo ahí. Su inasible épica se transfigura en los que lo continúan, pero el canto ya no es el mismo.

La ceremonia fue delicadamente creada, pieza a pieza, como un alma y fue el resumen de todo, un recuento hermoso y dolido. El poeta laureado, blanco e imperturbable se remitía a brillar, no es exagerado afirmar que emitía luz y su nombre para él ya perdía sentido. Los asistentes formábamos un corro de herejes venerando a dioses perdidos o enterrados, se invocó a Apolo, se cantaron himnos órficos y se pidió por la furiosa venida de Kalki. La primera estrella de la tarde se adelantó en brillar y la gaita se llenaba del aire de un guerrero bárbaro. El saludo a los césares con el brazo en alto después del sonido de los címbalos… y colgábamos del cerro. Las huestes desarticuladas bajaban los brazos, todos sabíamos de que se estaba hablando pero en la guerra de símbolos, a la que nos llamó este hombre, sólo pueden luchar unos pocos.

Previa enumeración de algunos “nombres mágicos” del homenajeado -guerrero trovador, cantor de la Minne, Hermod, peregrino de la gran ansia, vigilante de la aurora, revelador del mito, poeta y mago- y en nombre del Último Avatara y de la Patria Mística, se dio inicio a un ritual extraído de la historia oculta de los pueblos “arios pre-cristianos”. Sonó un cuerno de caza, se encendieron cirios, se escucharon campanas. Tres jóvenes formadas como sacerdotisas oficiaron la ceremonia ataviadas con los colores de las bodas alquímicas: blanco, negro y rojo, portaban objetos simbólicos, representaban a los elementos. Una niña de siete años vestida de griega repite unos versos que escribiera y luego olvidara Jorge Teillier, “Qué historia es esta” era su título y ¿Qué historia es? Luego el texto “El laurel” de Friedrich Hölderlin leído en español por el “narrador”, encargado de condensar en un pergamino y gritar al viento las claves de lo que enseñara el maestro y que muchos han tardado en descubrir. Se trata de un romántico decimonónico que, a la usanza antigua, habla de un poeta que renuncia a todo hasta realizar una “obra de hombre”, hasta conquistar el primer laurel.

Las mujeres hacen una representación oral de Las visitas de la Reina de Saba, un texto alegórico de la peregrinación, búsqueda y hallazgos de Serrano. Esta historia visionaria, escrita hace más de cuarenta años, es tan exacta a la proyección y concreción de la existencia de su autor, que conmueve a los asistentes. Poderoso como un texto bíblico, este mito fundacional se encuentra en los cimientos de la religión que propone este escritor. ¿Ilusos o iluminados? Miguel Serrano nos ha hecho partícipes de esta epopeya, compartimos una celda colmada de mitos, símbolos y leyendas áureas porque su obra tiene sentido. En tal ocasión se leyó una carta enviada por el poeta Armando Uribe, miembro de su generación que afirmaba: “Mientras se lee un libro de este poeta de la prosa, sus razonamientos del otro mundo, con perfecta sintaxis racional para expresar lo que sería indecible por todo otro escritor, convencen al lector de tal manera que éste se hace habitante del mundo impar de Miguel Serrano, natural de su planeta”. Uribe cerraba su epístola dictando que “al celebrar su paso firme por el tiempo, se rinde un acto de justicia humano y poético”… eso es lo que los asistentes secretamente sentíamos, con la impotencia de saber que nada de lo que se hiciese sería suficiente.

Constantina

* Homenaje a Don Miguel laureado al cumplir 88 años.

jueves, 15 de abril de 2010

MIGUEL SERRANO: LA LARGA VIDA DE UNA SAGA

El pasado 28 de febrero amaneció nublado, lluvioso. Los relámpagos cortaban el día, rugiendo desde los dominios estelares e intentando aterrar con iras divinas a los hombres que, desde hace muchas centurias, ya no les temen. Una postal inusual, insólita; inesperada en el Santiago de pleno verano.

Fue un hermoso día, sin embargo, para que don Miguel Serrano Fernández se marchara y dejara la patria por la que tanto soñó y luchó, convencido férreamente en su ideario. Él siempre creyó en las sincronías. Un día veraniego pero con lluvia y rayos cayendo del cielo, cual tormenta de golpes iracundos del martillo de Thor, usando la bóveda celeste como yunque.

Serrano vivió siempre en la excepción, en la disidencia, en la rebeldía: en lo que no debe ser, pero es. Remó contra todo y contra todos, sin escatimar en las consecuencias que le traería esto a su carrera, a su prestigio o a su reconocimiento en el mundo de las letras, valorado sólo por un puñado de leales escritores y colegas de oficio. También amó como sólo él podía a nuestra ciudad, nuestro Santiago del Nuevo Extremo: sus rincones y esquinas, esas que vivía transitando y recorriendo como si fuese su primera vez en ella:

"Siento nostalgia todos los días -declaró una vez, entrevistado por el portal Nuestro.cl-. Pero todavía existe el Santiago secreto, los cités, los viejos barrios, Avenida Matta, Mapocho. En todas partes hay secretos lugares, secretas plazas. A pesar de los rascacielos. El barrio Concha y Toro, Valparaíso. La calle Carmen, la calle Marcoleta. El cerro Santa Lucía... Siento nostalgia de las conversaciones en los bares hasta el amanecer, del sentido de la amistad".

Los mismos que ayudaron a esconder bajo la alfombra de la biblioteca a las horrorosas odas de Pablo Neruda para los crímenes de Stalin, o que tendieron mantos de seda opaca sobre los incendiarios discursos de Volodia Teiteilboim justificando con fanatismo las masacres de la tiranía bolchevique, jamás le perdonaron a Serrano sus filiaciones políticas "políticamente incorrectas", sin embargo. Prefirieron presentarlo como el nazi chiflado, asiéndose de uno que otro antojo para sostener el anatema que, en realidad, sólo buscó deslegitimarlo ante la posibilidad de cualquier premiación o reconocimiento a su trabajo.

Serrano se fue, así, ajeno a los premios, pero no al afecto de quienes le conocieron. Me sorprendió gratamente la diversidad de los asistentes a su último adiós: intelectuales, artistas, músicos, poetas y, por su puesto, su círculo de camaradas. Su muerte, acaso, llamó a tanta homogeneidad como la que tuvo también alrededor de su vida, aunque algunos consideren esto incomprensible, cegados por los prejuicios en torno a su persona.


¿QUIÉN FUE EL VERDADERO MIGUEL SERRANO?

Don Miguel Serrano Fernández falleció en la mañana del sábado 28 de febrero de 2009, producto de un derrame cerebral. Sus restos yacen sepultados en el Cementerio General de la ciudad de Santiago; la misma urbe que le vio nacer, partir, volver y morir.

Muchos neuróticos e histéricos preferirán recordarlo siempre como un rabioso nazi, antisemita y racista. Unos por simpatía a la causa; otros, por desprecio a la misma. Fanatismos, finalmente, que por sí solos nunca dejarán darle la lectura real a uno de los más grandes escritores nacionales, que se condenara a sí mismo con sus dogmas, sus convicciones, sus luchas, quizás, pero también con su consecuencia a toda prueba, sus convencimientos profundos y su sentido radical de la honestidad de pensamiento. "La lealtad -su gran virtud- fue también su gran defecto", escribió Warnken en su hermoso homenaje a Serrano, publicado en "El Mercurio" del 3 de marzo.

Por supuesto, la mejor parte de su obra escrita correrá el riesgo de ser sólo superficialmente estudiada, en la alimentación permanente del anatema que también pesó sobre Pound y Evola, sus amigos, sus camaradas. El intento demonizador tendrá el acento en su individualidad, en el retrato del monstruo que algunos usan para esconder la trascendencia de las letras "condenadas". No es caso nuevo: Para negarle el premio a María Luisa Bombal, hubo que hacer énfasis en sus vicios de copas. Para no dárselo a Lafourcade, lo acusaron de "poco serio". Huidobro era demasiado joven y se le presumepacto con el Diablo; Teillier también era caído al frasco. Y Serrano, bueno, no cuesta nada: era nazi, con eso basta, porque el Nacional de Literatura se ha vuelto un reflejo de la buena conducta política cuando se trata de enaltecer a la camarilla de escaso aporte a las letras o, a la inversa, hacerle vista gorda al comprometedor currículo extraliterario de los premiados. Es, por lo tanto, chivo expiatorio para apartar a todos los autores que incomoden, como Serrano.

Unos dirán que fue anciano loco atrapado en fantasías vetustas; el mismo "loco" que, sin embargo, sin tener que elevabar su pausada voz en los restaurantes del barrio, acaparaba la atención voluntaria de todos los que estaban presentes, hipnotizados por la cantidad de conocimientos, por su cultura, por la vastedad de su lenguaje, por la racionalidad de sus juicios. Otros no le dejarán pasar jamás sus afirmaciones racistas, recordando frases contra judíos, negros o indios... Y nunca sabrán lo que sucedía en su casa, cuando recibía cordialmente a muchachos de origen judío que le visitaban buscando información u orientación; o cuando hacía apología de la raza mapuche, considerándola bastión forjador de nuestra chilenidad, activa en nuestro mestizaje nacional. Ni siquiera el caluroso reconocimiento que hiciera a la calidad de autores de origen judío, como Paul Rée, Gustav Meyrick o Stefan Zweig, ni la amistad que mantuvo con Volodia Teiteilboim hasta su muerte, le librarán del dramatismo absolutista de la cita a alguna de las varias líneas de texto más polémicas que pudo haber escrito.

Por mi parte, le recordaré por siempre allí en Lastarria o Victoria Subercaseaux, caminando con su gorrito de ala, mientras los perros callejeros le hacían fiesta como si se tratara de su dueño. De hecho, el único premio oficial que pudo recibir por su obra fue un sencillo reconocimiento que se le entregó tras publicar un hermoso escrito para uno de sus perros, al morir éste. Atesoró este sencillo premio como un testimonio de su amor por los animales.

O puedo recordarlo también, bebiendo una copita de ese licor digestivo, el "Araucano", que tanto disfrutaba, siempre convidando a sus visitas a degustarlo, en su salón verde lleno de símbolos, banderas, retratos y una hermosa espada
Excalibur colgando del muro. Un hombre octogenario que nunca se sintió incómodo entre sus jóvenes amigos y admiradores, allí en el "Gatopardo", o en el café literario "Mosqueto", de Cristián Warnken, donde hubo un tiempo en que los curiosos podían encontrarlo casi a diario. Tuve el privilegio de conocerle en persona a fin de cuentas, por azares, símbolos, paradojas o lo que sea que la gran voluntad dispuso. De conocer también sus tendencias nictófilas en un conocido restaurante "Lili Marleen", de Providencia, donde las charlas se extendían hasta la madrugada. Alguno de los comensales cercanos nos ofreció volver a llevarnos al Centro, donde vivíamos la mayoría de nosotros, en el mismo barrio, en una oportunidad. Allí, dentro del pequeño automóvil, don Miguel venía alegre y risueño como uno más entre los apretados acompañantes, celebrando la cara de sorpresa con que los transeúntes que lograban reconocerlo entre bultos, chascas, y posiciones acrobáticas dentro del vehículo en movimiento.

Nos resulta claro que Serrano se ganó un lugar honorable en las artes nacionales, más allá de lo que pretendan los muchos enanos que irán a ladrarle a su tumba, desde que ésta aún estaba tibia; pero también nos es claro que dicho sitial le fue negado por toda su existencia. Como sucedió con Pound, tal vez tendrá que transcurrir mucho tiempo para aceptar que los genios de la literatura no tienen la obligación de pensar al encanto del paladar de nosotros que, apenas, somos sus lectores... Apenas lectores.


Criss Salazar

(http://urbatorium.blogspot.com/2009/03/miguel-serrano-cuando-la-vida-es-una.html)

jueves, 22 de octubre de 2009

REQUIEM PARA UN GIGANTE

Hoy, un símbolo significativo se rompió en mi casa sin un motivo físico. Una niña que estaba cerca dijo compungida que ella no lo había hecho. Cuando lo supe, pensé: Si es un símbolo verdadero, entonces su ruptura también es un símbolo. Casi sin sorpresa, entonces, recibí una noticia que golpeó sin embargo mi mente y espíritu: Miguel Serrano había muerto hoy en la mañana. Varios años estuve junto a él, me maravillé con el mundo que nos mostró. Él nos enseñó que hay algo más que recorre nuestra sangre, un llamado lejano desde eones de distancia, tiempo y genética, pero que sigue vivo a pesar de todo.   Recuerdo nuestra primera entrevista, vestido de blanco en un atardecer de Santiago de Nueva Extremadura.

Sus ojos azules, profundos como el mar, miraban más allá de la cortina que nos ciega en el día a día. Era el peregrino del ansia y en ese momento era evidente.   Años después nos separamos, incluso llegué a escribir en su contra, no contra el Minesänger, contra el hombre Miguel Serrano. Era yo mucho más joven y vehemente, no perdonaba que mi generación fuera una generación perdida, atrapada entre los acontecimientos de la contingencia y el sueño de lo eterno. Con el tiempo he aprendido que los hombres sólo somos eso, hombres. Una plasmación temporal de algo eterno. Como tal, tenemos nuestros momentos malos y buenos, a pesar de nosotros mismos. 

Reza el dicho popular que todos los muertos son buenos; en el caso de don Miguel Serrano, él está más allá del bien y del mal pues aunque sigo pensando que cometió muchos errores, nos enseñó el otro mundo, el mundo de Hesse, Jung, Novalis, Hölderlin, del romanticismo germano que resuena en nuestras mentes a pesar de la lejanía. Él fue quien le recordó a estas ramas que la savia del Gran Árbol, del Yggdrassil, fluye también en nosotros. Él nos enseñó el sueño por la Antártica y los gigantes blancos que la habitan. 

He elegido una foto de él en sus mejores tiempos, hubiese querido una en traje de peregrino, del joven que subía a Montagnola, pero no encontré ninguna. Pero no quise una de sus últimos tiempos, en decadencia, pues es así, lleno de energía y juventud como lo encontraré —al otro lado—.   

Supe que en los últimos años estaba muy enfermo, quería hablarle por última vez, quería el reencuentro, aunque sólo yo hablase, repetir lo que él hizo con Ezra Pound, hablarle a eso que se estaba desprendiendo de un cuerpo ya cansado. Su muerte lo libera, libera a uno de los más grandes espíritus que nació en esta mágica tierra de Chile. Tan grande era que arrojó también sombras, pero esto (ahora lo reconozco, con la edad), es signo de que estaba muy por encima de aquellos enanos que pueblan hoy mi país, incapaces de bien o mal, de contrastes, chatos.   El Nacionalismo de Don Miguel era un nacionalismo telúrico, unido a la Tierra, al alma de este país, él decía que Chile era una tierra de gigantes, él los había visto en nuestra cordillera, estoy seguro que hoy ellos lo han recibido como a uno de ellos. Ha muerto el último gigante de Chilli- Mapu.

A partir de hoy todo se volverá más gris, más chato, más pequeño. Sé que su espíritu nos seguirá observando desde la estrella más bella, Venus, Yepun, la Elbereth de Tolkien. Desde hoy su luz estará más húmeda por las viriles lágrimas del espíritu del trovador que ve cómo su amada Tierra se hunde.   Aquí quedamos, de este lado del Gran Mar, los malditos, los testigos de los últimos tiempos, hasta que llegue la última hora también para nosotros, aquella hora en que sabremos si hemos sido fieles, si hemos sido capaces de mantener el sueño y si podemos elevarnos hasta allá, a completar el círculo que alguna vez formamos en este mundo. 

Heil Miguel Serrano!!
Sieg Heil !!

Welsung

REGALO DEL MAS ALLA
10 DE SEPTIEMBRE

Este año, el tiempo se ha opacado, los pensamientos se han distraído, o perdido en laberintos oscuros, la esperanzas  se han contemplado en salas de espejos, que no han reflejado sino deformidades... los cantos de los antiguos bardos se han mezclado con los aullidos del viento salvaje o de viejos lobos errantes por las selvas nórdicas. La nieve ha acuchillado con más fuerza nuestro rostro, mientras nos lanzaba reproches por los tiempos perdidos y los mares han llenado nuestra piel de una sal más amarga. Ha sido el tiempo de la Gran Muerte. El  Espíritu de la Revelación ha traspasado la puerta Oscura, yendo más allá de donde alcanza nuestra percepción... ¿quizás podremos seguirle?....

Este año, hemos cantado el Ansia del Regreso, ya sin su voz firme y alegre, y nuestros cantos suenan implorantes, murmurados sin valentía. Y sin embargo, Él dejó el Poder a nuestros pies ¡¡Ahí descansa la fatalidad de nuestro Destino, para ser alzada hasta nuestro corazón!!. Es como un cuchillo de afilado hielo que hay que clavar sin terror en el seno de la llama de nuestro Espíritu, en una simulada autoinmolación. Allí  se resolverá nuevamente, la eterna lucha entre Fuego y Hielo y en un desgarro indoloro ,se seccionarán los apresamientos que impiden la revelación de  la fidelidad del Héroe, al Mito de Si Mismo, reflejado en la mirada de Aquel que guió a los ejércitos contra el Mundo del Hambre, del Dolor y del Deseo, en un furioso asalto hacia las Puertas de lo Eterno y cuya epopeya liberadora nos alcanza, aún, a todos nosotros.

Miguel Serrano, no nos acompaña, compartiendo con nosotros las limitaciones de un cuerpo humano y de los estrictos planos dimensionales del Planeta, pero... su Revelación vive en nuestro interior y pugna por manifestarse con un poderoso acto de transfiguración en cada uno de los que le seguimos con fe indestructible. Y si es así, si lo posibilitamos, amaneceremos como nuevos Avataras y en nuestros rostros se redibujarán rasgos nuevos, como si los genes del Avatara Serrano se abrieran paso en nuestra carne, creando un asiento más rotundo y seguro para la Manifestación de nuestro Espíritu, idéntico, en su Origen, al suyo. Para que esa manifestación germine, hemos de quemar los campos confusos de la Mente, con el fuego de la devoción ciega al "Hombre contra el Tiempo", como le llamara Savitri Devi. Solo la fidelidad única a AH, aislada de cualquier manifestación político-histórica y todavía más, aislada de cualquiera de los que le acompañaron en ese tramo de la Era Dorada, enciende permanentemente ese fuego invencible.

Gracias a Él daremos alojo a la Fuerza avatárica. Mientras, el Maestro va confirmando nuestro proceso. Sueños, señales, hechos, asaltan nuestra realidad. Este 10 de septiembre, mientras nos paseábamos por una feria de antigüedades, vi de pronto una cámara Leica, e ¡¡increible!! con los Símbolos del Reich y de la Luftwaffe grabados en ella... !!!  En este tiempo de septiembre, en el que coincidimos a menudo con Don Miguel, en su aniversario, un magnífico regalo de él, venía a nosotros... Gracias Maestro por tus señales, tú fortaleces, en nuestra tristeza, la voluntad de autotransmutación, en ti seguimos viéndonos marchando por un camino heroico!!! Traspasas de nuevo los planos de la materia para señalarnos tu designio: Permanecer tras el fuego de nuestra lucha!!!

K

AMADO DON MIGUEL

"Solo vivimos para descubrir la belleza…. El resto es sólo una forma de espera.”

Poco podía yo imaginarme, el día cinco del mes cinco, y sobre las cinco de la tarde, tu visita si que debo reconocer, que como una semilla, mi anhelo de tu presencia, desde que pasaste a otro plano, había recibido respuestas. Y las señales en el intenso y maravilloso peregrinaje que emprendimos después de tu partida, en tu nombre, por tierras de Occitania, nos llenó de tu compañía, de tu presencia, de tu sabiduría, y sobretodo de tu gran alegría, que tanto y tanto necesitábamos, después del tremendo desencanto y gran frustración que se apoderó de nosotros al saber que no podíamos acompañar físicamente tu despedida. No se nos concedió el tiempo necesario para volar inmediatamente a Santiago, como antañoة y sentimos que los abrazos que no recibimos y tanto necesitábamos dar a todos los que como una gran familia nos habían acogido y acompañado en tu presencia, se desvanecían sin sentido, agarrotándonos en el dolor de su ausencia y tu ausencia.

Con la pena instalada en el alma, decidimos emprender el viaje, contigo y por ti, querido Maestro. y partimos en el transcurrir de estos cuarenta-cincuenta días de vela y guardia. para poder, como hicimos antaño juntos, por tierras chilenas, gozar de tus enseñanzas, beber de la fuente de tu sabiduría, reír con el brillo único de tu mirada sabia y enigmática, disfrutar de la vida como siempre nos mostraste. Sin dejar pasar desapercibidos ningún color, ningún aroma, ningún sonido, ningún sabor. Tocando la vida a nuestro alrededor ampliada, potenciada, absorbida como una comunión, como el alimento que el Maestro nos obsequiaba en un milagro de generosidad y abundancia infinitas.

Todo este recorrido interior-exterior, ayudó y calmó nuestra gran tristeza y favoreció que pudiéramos darnos cuenta de una nueva amplitud que llegaba a nosotros a través de tu obra escrita, a la que volvimos ávidamente. Como si dispusiéramos de una gran lupa, se iba aumentando la enseñanza contenida en los libros, sorprendiéndonos y llenándonos de un nuevo caudal, que intuimos, fluirá sin descanso cada vez más en nuestras consciencias. Con todo este aporte generoso y único, nos encontramos sobrellevando el transcurrir de este momento tan confuso, que la humanidad atraviesa y que no permitiremos que nos atrape, gracias a tener muy presente tu ayuda de siempre y tan especial ahora.

Al finalizar este ensoñado e iniciático viaje, un auténtico paseo por el A-Mort, se produjo una rasgadura del velo del tiempo, y a través de ella se manifestó una señal tuya..

Un mensajero, aportó la Flor Inexistente, una prueba, como prenda de tus visitas a este lado del espejo. En sus manos portaba una rosa amarilla, esplendorosamente amarilla, idéntica al color de una blusa que estrenaba aquel mismo día. ¡¡La sorpresa , el asombro nos invadió!! Al agradecerle ese oportuno regalo, comentó que no acostumbraba a obsequiar flores, es más, que sólo otra vez en su vida lo había hecho y precisamente por indicación de... ¡¡Miguel Serrano!!. Simplemente, alguien le había, esta vez, ofrecido una rosa amarilla y la tomó preguntándose el por qué de la oportunidad de regalar una rosa de ese color. La respuesta la vio clara, la vimos, en el momento en el que tomé la rosa, apoyándola sobre mi blusa amarilla. La Flor Inexistente se había manifestado como. Existente

"Y si hubiera algo más de belleza que no os hubiese manifestado, entonces nuevamente, seré llamado por mi propio nombre. Y os haré señal para que podáis saber que he vuelto a hablar y decir todo lo que aún falta porque no he de permitir que. Él mismo, sea ocultado a los ojos de los hombres, ni que su palabra, perviva enterrada, en los abismos del corazón humano. Volveré a vosotros con una voz renacida, del corazón de esos silencios impenetrables y Eter-Nos .!!!

Hallouine

MUERTE DE MIGUEL SERRANO
He dejado pasar voluntariamente un cierto tiempo tras su fallecimiento para escribir unas líneas sobre Don Miguel Serrano, precisamente porque no es la muerte, ni el nacimiento, una fecha especial que determine una existencia global, porque no es la muerte lo que precisa explicaciones o alabanzas, como no es el nacimiento lo que caracteriza a un ser humano.

LA VIDA Y LA MUERTE

La muerte es parte de la vida, no es el fin ni es algo terrible, es un momento más de una existencia vital. La vida de alguien no se para en la muerte, para un cristiano mediante la creencia en otra vida, para mí mediante la repercusión que la actividad y la personalidad en los años de vida deja sobre la existencia global. El Dr Fleming murió en un día cualquiera, pero su obra se repite en cada consecuencia de su aportación médica, y la entereza extraordinaria de Tomás Moro, su calidad humana, nos alienta tras siglos después de su muerte. La obra de un artista sobrevive, como las maldades de los usureros y los criminales se recuerdan y repercuten mucho después de su actividad. Y no sólo en sus consecuencias físicas sino en el desprecio a la maldad pasada o el orgullo de la belleza creada por otros. Pero es que además, incluso cuando una actividad no tiene repercusiones concretas, eso no quita la trivialidad de la muerte. La vida de cada uno es solo un destello temporal, infinitamente mínimo en la Naturaleza y el Tiempo, pero ese destello puede dignificar la existencia global, o puede ser absolutamente inútil, anodina, o bien ser un oscurecimiento de la dignidad de la existencia general. Por ello el momento de abandonar la vida física es solo una parte de esa aportación a la existencia general de la Naturaleza, a la Dignidad general entendida como parte esencial del mundo. Una vida vacía, sin dignidad y lucha, sin aportación elevada, es un desperdicio de la energía natural en aras de la mera existencia biológica. Es en este sentido que el racismo meramente biológico, o sea basado en la mera voluntad de conservación genética por si misma, no tiene sentido elevado. El racismo es algo digno en tanto busca la Calidad en la obra y la liga a una calidad biológica, que aporta una diversidad de culturas y posibilidades, no a una mera cuestión de genes. En este sentido la Vida de cada persona puede ser, aunque no sea en absoluto lo normal, una aportación a esa Dignidad, a ese sentido de estar orgulloso de la existencia en general. Ese sentir que se ha hecho algo grande o que ha existido alguien digno. 

LA PERSONA ANTES QUE LA OBRA

Siempre he indicado que la obra esencial de Don Miguel es su ‘Autobiografía’, lo demás es posterior.
La Persona, que no solo el ser humano, es lo que dignifica una obra, no al revés. La obra de un ser indigno puede ser útil, pero no presenta esa Dignidad de lo humano, de lo Superior. Es solo utilidad, no aporta elevación a la Humanidad en general. La vida de Don Miguel es un ejemplo de Dignidad, esta es su grandeza. Si, hizo muchas más cosas de las que hablaremos, pero sin esa grandeza de espíritu, sin esa limpieza de corazón, sin esa entrega y sacrificio personal, sin esa bondad y constancia, sin esa fidelidad a los Valores… la obra no tiene más importancia.

Leyendo su Autobiografía, y habiéndole podido tratar personalmente, es cuando uno descubre en Don Miguel a la Persona, al ser superior, independiente de toda ‘ideología’. No es en su tremenda labor de literato, o de embajador, o de escritor, o de camarada, donde descubrimos su esencial dignidad, sino en su Lucha, en su sacrificio absoluto en aras de valores elevados. En los momentos más duros, perseguido, acosado, insultado por todos, arruinado tras la guerra, despedido de todo éxito mundano, es allí donde la Dignidad se cultiva.
Luchar 10 años es ya un mérito hoy en día, pero hacerlo 50 años es una heroicidad, y hacerlo hasta la muerte con más de 90 años es algo casi sagrado, un hecho que eleva la consideración a lo humano, que buena falta hace cuando la generalidad nos hace tender a despreciarlo en vista de su decadencia y degeneración. Siempre he tenido por Don Miguel un aprecio personal profundo, una admiración constante, pese a la distancia física y a no ser yo un seguidor esotérico en absoluto. Pero es que Don Miguel me daba esa ilusión de que es posible, hoy, incluso en medio de tanta mediocridad, bajeza y ruindad oficial y generalizada, la existencia de personas especiales, elevadas, como venidas de otro mundo y raza, externas a lo común e inmunes a la decadencia global. Y esa percepción se confirmaba no solo en su persona sino en el pequeño grupo íntimo de amigos que le rodeaban, con su extraordinaria esposa Sabela en primer lugar. Muchas veces les decía que fuera de algunos del grupo inicial de Cedade, en especial en el entorno de su fundador, solo en Chile había encontrado ese mismo estilo íntegro y firme como un diamante puro.

LA OBRA

Las facetas de la obra de Don Miguel no deben reducirse a sus libros políticos ni del Hitlerismo esotérico, es ante todo un Poeta, un hombre de sentimientos, que los expresa de muchas formas, en libros, en relaciones, en su acción diplomática, en poemas y literatura, en enseñanza a los que le rodean…   un verdadero Poeta no es solo quien escribe poesía, sino quien Vive la Poesía, vive en el sentimiento y lo refleja en todas sus obras. Don Miguel era un verdadero Poeta. En todo. No es importante que conociera como diplomático a grandes personalidades, sino que su acercamiento a ellas fue sensible, personal, no profesional, no buscaba solo resolver temas diplomáticos sino que sentía una relación elevada. No fue el diplomático el que era amigo de Indira Ghandi o de Nerhu, y menos el que fue primero a recibir al Dalai Lama en la frontera del Tibet al exilarse, fue el ser humano, que además era diplomático. Su literatura poética no es muy conocida, aunque merezca estar entre los grandes literatos chilenos del siglo XX, pero lo que es más triste es que no es conocida por la mayoría de camaradas que se centran solo en su obra Hitler-esotérica. Y su obra política, directamente nacionalsocialista, efectuada con repercusión en gravísimos problemas económicos, ya bien afectada su economía por las restricciones que los gobiernos democráticos lanzaron contra su retiro como diplomático, pero siempre consideró el dinero como un mero instrumento, nunca tuvo en la economía su punto de vista, tema que es una característica inefable de todos los grandes hombres. No hay que valorar solo el volumen de su lucha NS sino el sacrificio que le comportó, los esfuerzos y sufrimientos que tuvo que soportar para ello. Están además sus actos públicos, nunca se ocultó, dio la cara siempre, no usaba pseudónimos ni dejaba de salir en fotos en actos con la esvástica. Fue valiente en todo, pero sobretodo en no temer la crítica, el odio y el desprecio de los medios de masas. Queda por fin su obra en el hitlerismo esotérico, tema que no comparto, en realidad me apena que se le recuerde a menudo casi exclusivamente por ello, aunque esta sea su faceta más original y especial, porque esa misma cuestión ha ocultado a muchos sus facetas humanas y su valor en las demás actuaciones.

LAS CRÍTICAS

Sería todo esto solo apología si no hiciera referencia a las críticas que Don Miguel ha suscitado, no entre la chusma de los servidores del Sistema (de cuyas críticas solo debemos que estar orgullosos), sino entre los propios medios afines al Nacionalsocialismo. Los grandes hombres, las personas especiales, son siempre objeto de una crítica feroz, porque sus virtudes y sus luchas son de tal calibre y grandeza que en todo son extremas. No hay medianías, no hay cesión, son personas que viven su grandeza al extremo, sin concesiones a lo amable o lo ponderado para gustar a otros. Pero en el caso de Don Miguel NUNCA he oido una crítica a su persona, pues era amable, ponderado y generoso en el trato. Ha sido su obra esotérica la que ha levantado ampollas, y aun más, diría yo, las extrapolaciones que de esa obra han sacado los esoteristas menos dotados.  Creo que el comentario editado en Ciudad de los Césares num 84 sobre Don Miguel, expone algo sobre este tema: زesas que algunos extraviados llamaron "extravagancias" nunca han de ser rebajadas a cuestiones políticas, y han de ser entendidas en su valor surreal y simbólico, que forman parte del "mitema" y corpus serranista, fundado en una amplísima cultura literaria, mitológica y simbólica. Y no podría descartarse, ya que su letra es el testimonio de un ascenso, que impliquen en signos difíciles y espléndidos, en su grado mayor de arduidad, de oficio poético, un grado muy superior de evolución espiritual y desprendimiento alquímico de la escoria. Don Miguel Serrano ha sido un antes y un después no sólo en la literatura chilena sino en la del orbe hispánico todo. No hay diversos Serranos, existe el gran artista unívoco, de exigencia suprema y de un don sobrenatural de la palabra como fuente secreta y arcano mayor. "En el principio era el verbo" y Don Miguel Serrano muestra en su ejemplo y su radical inconformismo y su necesidad tan sostén e inspiración de diversas aventuras espirituales, que Chile ha perdido un talento muy por encima de la mediocracia imperante y genio único de sí mismoة..ت ز  Comprendo las críticas a las teorías del hitlerismo esotérico, lo que no comprendo es que estas críticas sobrepasen ese tema y se quieran extender a la Persona de Don Miguel. No soy cristiano, no me gusta especialmente la teología cristiana, pero no por ello dejo de admirar a muchas Personas extraordinarias que ha dado el cristianismo, empezando por Cristo.
Las críticas a temas esotéricos no comprometen a la Persona y menos a su valía. La niña Bernadet de Lourdes tuvo una aparición de la Virgen y llevó luego una vida religiosa, sencilla y ejemplar de espiritualidad. Podemos criticar la realidad de la aparición pero no la valía de su espiritualidad y vida posterior. Hay temas que pueden dudarse, incluso considerarlos ‘extravagancias’, pero nunca han sido algo contra los Valores esenciales sino en su favor. Su realidad material es discutible pero su intención y valores son positivos. Es evidente que la mayor crítica viene de la ‘imagen’ que esos temas pueden dar a la gente sobre el Nacionalsocialismo. Eso es cierto y sería un problema grave en una etapa de lucha política directa en la que esos temas se usaran por el Partido. La gente no entendería estos temas y además serían muy fácilmente utilizables para atacar la política revolucionaria por parte de los medios de prensa enemigos. Pero esta no es la situación actual, de forma que los debates esotéricos, que se conservan en un estado interno y no político, no tienen esa faceta tan negativa, más aun si se tiene cierto cuidado en no presentarlos como ‘la esencia política’ sino como una faceta espiritual personal, una visión no oficial ni obligada en el NS.

EL FUTURO CON DON MIGUEL

La esperanza es pues que ese legado de estilo, de dignidad, se mantenga en Chile, en ese mágico Chile que tanto amó Don Miguel, que allí se mantenga esa llama que es única. Hay mucho a hacer, pero sobretodo, antes que nada, mucho por NO perder, no perder ese estilo, esa constancia, esa dignidad en toda la conducta, sea política o no. Unos pocos tienen aun la posibilidad de acabar esa ‘Autobiografía’ con los años que faltan, sus pensamientos y sentimientos, sus letras y sus obras.La vida sigue, Don Miguel puso una piedra más en esa escalera de ascensión de lo Humano a lo Sobrehumano, a lo elevado, pero cada uno llevamos una piedra, podemos hundirnos con ella en el fango de la vulgaridad, arrastrarla pesadamente por lo vulgar, o cargar con ella y, sudando sangre, elevarla a la escalera ascendente.

R. Bau